viernes, 2 de septiembre de 2011

Dos grullas


Era muy linda. Caminaba al compás de su falda, sus caderas se mecían y yo imaginaba lo que todos ellos también se imaginan cada mañana, descansados y jóvenes como el cielo que recién aclara.  Sus suaves nalgas rozando mis muslos, le acaricié sus brazos que ella levantó hasta mi cuello, pensando que podía acercarla frenéticamente a mí cuerpo, la empujaba, le mordía la oreja, le tiraba suavemente su pelo y comenzaba a moverse, yo contenía mi temblor, ansiaba entrar en su piel, pero así deseaba este rumbo sin fin. ¿ Después qué? Comprendería al fin y al cabo, que nunca quise yo estar a solas con ella. Cuando en el colegio las monjas me tomaban, yo pensaba mal, me tocaban y me hablaban bajito, para que yo pensara en la virgen, y yo amaba, ciertamente a la virgen, todo dió un vuelco en mí, en ese encierro entre los árboles mientras la lluvia evitaba abalanzas y la intimidad invitaba a unirnos solitariamente y nadie decía nada, y yo tampoco, sólo cuando mi corazón dolía al no poder decirle cuánto la amaba, salí encadenada, para nunca más volver, no era necesario, la lluvia sigue mojándome y cada deseo me parece equívoco, y yo no debo decir nada más.

miércoles, 31 de agosto de 2011

DESDE LA ORILLA DE MI OSCURIDAD

Desde  mi oscuridad
lanzo un martillo al lago
hasta formar el círculo mío,

no es importante,
sólo saber que tengo una curva de luz 
en el agua
para ahogarme.

Quién venga a sentarse en mi lugar
verá la mano
en las nubes
por el ocioso afán de dibujar  raíces
perdidas
en una espuma lejana.

En desorden  mis dientes apretados
en pos del vocablo poderoso,
ese deslucido aire
que mis ojos atraviesan
y se esmeran en leer el sino
que va rompiéndose
entre los bosques ajenos.

Entrevista silueta que temblorosa contemplo,
mi lengua arranca,
mi voz 
muda como las piedras,
me arrima a la hondonada nocturna
como un túnel solo, 

hasta que yo expire.

sábado, 27 de agosto de 2011

SED

Cambió los compases al aire
en mi sombra
mi frío y mi luz.

En mi casa sus pasos
perduran como  ceniza en los techos
y el agua a los pies
de algún tronco.


Abro  cortinas, 
los grises lugares que a diario 
conciernen  mi estado, 

la vida es rumbo desviado a desiertos, 
pues  la muerte busca el vacío
y, a veces,
yerra.

Quien  ríe dormido
reside en  relieves de luna
y es  la duda
de estar despierto 
o definitivamente,
ser un pensamiento azul entre las piedras
de un confinado jardín. 


Mis turbulencias 
lo amenazan
rompo puertas,
mis puntapiés 
lo compadecen 
y deja de burlarse
de mi pelaje húmedo,  

no goza con mi apariencia simia,
para él soy quien estremece
en su ventanal, 

lo  contemplo
lo beso, 


y
despierta
como un perro atropellado. 

Enredé en mis dedos  su pelo,
mi  mentón a su halo,
que una brisa conduce
a  llanuras
y enciende

el mohín tedioso de olvidos 
marcado en mi historia
lo espanta.

En  la calle
sus dedos finos, 
pareciera mujer que se agita.

Sueño su rumbo conmigo
por rumbos ordinarios
en un mundo que muerde
sus cálices abismos, 
y una flor no más, la muerte que tarda,

marchitada en las noches futuras,
en la tarde triste,
en ninguna mañana.

- Dulcemente suave -

no lo  conmueve ningún  iris maquillado
ni sexo desnudo
al suyo,

no entibia este lugar
donde reclino 
mi sed.

jueves, 25 de agosto de 2011

CAROLINA

                                        A una mujer





En mis brazos la  última seña de tus ojos,
las espinas de algunas noches
la dimensión de la luz 
que levita en mi memoria.
Áspero  y oscuro sendero
del color del  desierto
rocas y aceites arden en mi garganta,
cargándolas  junto  al   trecho de tu apagada lámpara.
La soga que me frota  el vientre
y se mueven tus cabellos en eterna misa interior
y la turbia lágrima de tu párpado
nubla las noches
cierra    el puente
que me lleva  
a tus pausas.
Sacarte de mi entraña,
nuevamente darte a luz
volar con esta única ala
que me conduce apenas,
quiero de ese instante
del párpado helado
que tu cuerpo dejara cruel huella sobre mi cuerpo,
tejerte desde allí otra vida a mi costado,
quedes  montaña para nunca más
perderte,
¡hay vientos jugando afuera, niña ¡
¿qué hacen los vientos contigo?
¿qué dicen, qué gritan afuera?,
Merodean,  las horas,   las herraduras
que se hunden en el último polvo,  
ahora que
sé que me esperas,
cuando la vida disponga
aquí estoy:
fruto árbol
será primavera,
tú y yo,
juntas,
Hija mía,
juntas,

será primavera. 


jueves, 18 de agosto de 2011

La sonrisa del hartazgo

Ese eco
que este rumbo no termina,
pese a que quiero escapar
me  quedo
aquí 
      como una playa
                              susurrando.

Me cubro  
para atenuar el frío,
y arrimada al nido,
sobrevivir

pero, yo dudo
si volverá

no hay visión más temible
que lo invisible,

quiso renovar el viento
de los oscuros inviernos

o la pérdida irrevocable  de esta preña
que sangra 
lo  hiere
en la estría 
             donde se  abrió el cielo,

y quedamos 
con la  última sonrisa 
del hartazgo.

sábado, 13 de agosto de 2011

Hierro

Del alimento,
la herrumbre en las veredas del hambre,
la violencia de las mordeduras las oculto hace años,
no recuerdo, 
no las recuerdo cuándo fueron.

Quien volara en la neblina como una bailarina mordida,
tan fría  como el duro desdén de los hombres audaces
no se vestirá  en galas.

Un hierro que afirme
devore
                 a golpes
y en el lodo se clave
en el fétido grabado de la noche
y la dureza de los labios,
ojos 
y el corazón de la fría intimidad.

Del alimento,
la herrumbre que me ha asfixiado,


nunca más danzar
mis pies se niegan a todo movimiento. 

viernes, 12 de agosto de 2011

Confusas sombras

El ruido de mis ropas yo pisaba la calle suavemente
para no templar las ropas ajenas,
la luz del laberinto desde mi niñez se construye con fuego atrevido
que sigilosa adentro me rompe ovarios y granada madura,
sigilosa bestia,
que domestico a diario
tiembla
tiembla,
el vocerío rompe mis tímpanos y me exhorta a esperar,
así,
sigo tras los colgados  los cojo y sobre los mojados bancos
me los acurruco y los acuno,
las sombras de la sombra me apela y yo la sigo
el silencio es una carpa negra que me apaña
rompe todo el incendio los brazos,
esta noche,
noche dura de boca voraz que me escucha cortesana
esta noche,
que este cuello se acomoda al cordel que no encuentro
para amarrarla, esta noche y no me siga, no me siga.
Me quedé bajo las estrellas que caen con sus puntas erectas.

nube

Wordle: Bethany A

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DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO

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