Era muy linda. Caminaba al compás de su falda, sus caderas se mecían y yo imaginaba lo que todos ellos también se imaginan cada mañana, descansados y jóvenes como el cielo que recién aclara. Sus suaves nalgas rozando mis muslos, le acaricié sus brazos que ella levantó hasta mi cuello, pensando que podía acercarla frenéticamente a mí cuerpo, la empujaba, le mordía la oreja, le tiraba suavemente su pelo y comenzaba a moverse, yo contenía mi temblor, ansiaba entrar en su piel, pero así deseaba este rumbo sin fin. ¿ Después qué? Comprendería al fin y al cabo, que nunca quise yo estar a solas con ella. Cuando en el colegio las monjas me tomaban, yo pensaba mal, me tocaban y me hablaban bajito, para que yo pensara en la virgen, y yo amaba, ciertamente a la virgen, todo dió un vuelco en mí, en ese encierro entre los árboles mientras la lluvia evitaba abalanzas y la intimidad invitaba a unirnos solitariamente y nadie decía nada, y yo tampoco, sólo cuando mi corazón dolía al no poder decirle cuánto la amaba, salí encadenada, para nunca más volver, no era necesario, la lluvia sigue mojándome y cada deseo me parece equívoco, y yo no debo decir nada más.
viernes, 2 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
DESDE LA ORILLA DE MI OSCURIDAD
Desde mi oscuridad
lanzo un martillo al lago
hasta formar el círculo mío,
hasta formar el círculo mío,
no es importante,
sólo saber que tengo una curva de luz
en el agua
en el agua
para ahogarme.
Quién venga a sentarse en mi lugar
verá la mano
verá la mano
en las nubes
por el ocioso afán de dibujar raíces
perdidas
perdidas
en una espuma lejana.
En desorden mis dientes apretados
en pos del vocablo poderoso,
ese deslucido aire
que mis ojos atraviesan
y se esmeran en leer el sino
que va rompiéndose
que va rompiéndose
entre los bosques ajenos.
Entrevista silueta que temblorosa contemplo,
mi lengua arranca,
mi voz
muda como las piedras,
mi voz
muda como las piedras,
me arrima a la hondonada nocturna
como un túnel solo,
hasta que yo expire.
sábado, 27 de agosto de 2011
SED
Cambió los compases al aire
en mi sombra
mi frío y mi luz.
En mi casa sus pasos
perduran como ceniza en los techos
y el agua a los pies
de algún tronco.
Abro cortinas,
los grises lugares que a diario
conciernen mi estado,
los grises lugares que a diario
conciernen mi estado,
la vida es rumbo desviado a desiertos,
pues la muerte busca el vacío
y, a veces,
yerra.
y, a veces,
yerra.
Quien ríe dormido
reside en relieves de luna
y es la duda
de estar despierto
o definitivamente,
ser un pensamiento azul entre las piedras
de un confinado jardín.
y es la duda
de estar despierto
o definitivamente,
ser un pensamiento azul entre las piedras
de un confinado jardín.
Mis turbulencias
lo amenazan
rompo puertas,
mis puntapiés
lo compadecen
y deja de burlarse
de mi pelaje húmedo,
de mi pelaje húmedo,
no goza con mi apariencia simia,
para él soy quien estremece
en su ventanal,
lo contemplo
lo beso,
y
y
despierta
como un perro atropellado.
como un perro atropellado.
Enredé en mis dedos su pelo,
mi mentón a su halo,
que una brisa conduce
a llanuras
a llanuras
y enciende
el mohín tedioso de olvidos
marcado en mi historia
lo espanta.
marcado en mi historia
lo espanta.
En la calle
sus dedos finos,
pareciera mujer que se agita.
Sueño su rumbo conmigo
por rumbos ordinarios
en un mundo que muerde
sus cálices abismos,
y una flor no más, la muerte que tarda,
marchitada en las noches futuras,
en la tarde triste,
en ninguna mañana.
- Dulcemente suave -
no lo conmueve ningún iris maquillado
ni sexo desnudo
al suyo,
al suyo,
no entibia este lugar
donde reclino
mi sed.
jueves, 25 de agosto de 2011
CAROLINA
A una mujer
En mis brazos la última seña de tus ojos,
las espinas de algunas noches
la dimensión de la luz
que levita en mi memoria.
Áspero y oscuro sendero
del color del desierto
rocas y aceites arden en mi garganta,
cargándolas junto al trecho de tu apagada lámpara.
La soga que me frota el vientre
y se mueven tus cabellos en eterna misa interior
y la turbia lágrima de tu párpado
nubla las noches
cierra el puente
que me lleva
a tus pausas.
Sacarte de mi entraña,
nuevamente darte a luz
volar con esta única ala
que me conduce apenas,
quiero de ese instante
del párpado helado
que tu cuerpo dejara cruel huella sobre mi cuerpo,
tejerte desde allí otra vida a mi costado,
quedes montaña para nunca más
perderte,
¡hay vientos jugando afuera, niña ¡
¿qué hacen los vientos contigo?
¿qué dicen, qué gritan afuera?,
Merodean, las horas, las herraduras
que se hunden en el último polvo,
ahora que
sé que me esperas,
cuando la vida disponga
aquí estoy:
fruto árbol
será primavera,
tú y yo,
juntas,
Hija mía,
juntas,
será primavera.
jueves, 18 de agosto de 2011
La sonrisa del hartazgo
Ese eco
que este rumbo no termina,
pese a que quiero escapar
me quedo
aquí
como una playa
susurrando.
como una playa
susurrando.
Me cubro
para atenuar el frío,
y arrimada al nido,
sobrevivir
para atenuar el frío,
y arrimada al nido,
sobrevivir
pero, yo dudo
si volverá
no hay visión más temible
que lo invisible,
quiso renovar el viento
de los oscuros inviernos
si volverá
no hay visión más temible
que lo invisible,
quiso renovar el viento
de los oscuros inviernos
o la pérdida irrevocable de esta preña
que sangra
lo hiere
en la estría
lo hiere
en la estría
donde se abrió el cielo,
y quedamos
con la última sonrisa
del hartazgo.
del hartazgo.
sábado, 13 de agosto de 2011
Hierro
Del alimento,
la herrumbre en las veredas del hambre,
la violencia de las mordeduras las oculto hace años,
no recuerdo,
no las recuerdo cuándo fueron.
no las recuerdo cuándo fueron.
Quien volara en la neblina como una bailarina mordida,
tan fría como el duro desdén de los hombres audaces
no se vestirá en galas.
no se vestirá en galas.
Un hierro que afirme
devore
a golpes
a golpes
y en el lodo se clave
en el fétido grabado de la noche
y la dureza de los labios,
ojos
y el corazón de la fría intimidad.
en el fétido grabado de la noche
y la dureza de los labios,
ojos
y el corazón de la fría intimidad.
Del alimento,
la herrumbre que me ha asfixiado,
nunca más danzar
mis pies se niegan a todo movimiento.
nunca más danzar
mis pies se niegan a todo movimiento.
viernes, 12 de agosto de 2011
Confusas sombras
El ruido de mis ropas yo pisaba la calle suavemente
para no templar las ropas ajenas,
la luz del laberinto desde mi niñez se construye con fuego atrevido
que sigilosa adentro me rompe ovarios y granada madura,
sigilosa bestia,
que domestico a diario
tiembla
tiembla,
el vocerío rompe mis tímpanos y me exhorta a esperar,
así,
sigo tras los colgados los cojo y sobre los mojados bancos
me los acurruco y los acuno,
las sombras de la sombra me apela y yo la sigo
el silencio es una carpa negra que me apaña
rompe todo el incendio los brazos,
esta noche,
noche dura de boca voraz que me escucha cortesana
esta noche,
que este cuello se acomoda al cordel que no encuentro
para amarrarla, esta noche y no me siga, no me siga.
Me quedé bajo las estrellas que caen con sus puntas erectas.
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