lunes, 4 de marzo de 2019

NO TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR


1
Ay..¡ esos sones y golpes 
tamborileando este martes.
Esa subyugada nota quinceañera.
Se enreda a este frío
que inicia el otoño 
de la bandurria inquieta, 
el color de plumas más ardiente
metido en el oído verde
del olor caliente en los hoyos
de alguna construcción.
Camino como una hojilla seca que cruje
como una piel obrera.
Te busco entre la pila 
de bosques que comienzan
su desnudo
y en la tortuosa banderola de la ciudad
haciendo ahíta más ruido
que los árboles.

2
Y ahora 
nuestra carnosa vivienda
bajo el oleaje del río
musitando la desgracia
de los gusanos 
y la vertiente
que acoge al monstruo
y la noche
que acerca su plumaje 
como una muñeca desvaída
guardada hace tiempo
y quieren que la quieran.  
Su raja huele a manzanar 
desde que no existen los sauces quietos
a pluma vuela murmuramos
sobre los que dejaron el oído
sobre un charco pestilente.
3
Remontamos 
por calles solitarias,
esperando conversar
sobre otros mundos,
otros modos de hablar
sobre el llamado 
de los girasoles dormidos
y los sedientos morrones del silencio
que sin embargo hacen brillar el verdirrojo 
día en los escombros.
4
El tambor suena estridente
como un río aledaño
como la voz marchita de la calle muerta
y los pelícanos que graznan
con la tesitura del hambre
y se retiran.

Vivan los troncos de los autos detenidos
entre carpas de pescados y mariscos naranjos
con un sueño vivaracho oliendo a alcohol
y birra de ajos
y suculentos moños de buitres
pescando las cabezas en el viento.

Corren los niños como lobos perdidos de noche.
Respiran veloces como una hierba marchita.
Bebe rápido que te pillaran los desocupados
si no asciendes a la cuesta,
y hay un laberinto pintado de amarillo
gritando.  
5
No me canso de la descripción
vivo aquí y pienso en ti
cuando llegues miraré tu cuello
y los timbales de tus labios
para verte amedrentar a los duendes de la 
imaginación,
nos trae a tierras nuevas 
como relámpagos cansados de brillar,
por eso quiero tenerte a mi lado,
que veas lo feliz de la piedra
en el siglo mojado 
de una cuenca llena
el útero feliz de la tarde
bebiendo peces y ojos de colores
como el ramo que llevas
para mí a la ceniza
y veré otra vez entre los almácigos de antaño
cuando eran pequeños los umbrales y las hojas
los pámpanos frutales de los años niños
que cobijábamos
en el bolsillo del pantalón.

jueves, 28 de febrero de 2019

QUE NO CONOCE NADIE EL NOMBRE DE SU AUSENCIA


foto. Wight Andrew



Los árboles rasguñan.

El pecíolo de una flor escribe.
Justo hay un trino enfriándose.
Así dejé mi casa la invadí de vacío.
Cuando nadie cogía en las costillas
el hierbajo acumulado
debajo del techo.
Y nadie vio a la niña
acostada mirando
sus vestidos sucios sin zapatos.
El mar lejos de su frente que oye sin embargo
haciendo guiños.
Que nadie ve que nadie lee
que no conoce nadie el nombre de su ausencia
ni el silencio desesperado de su labio mordido. 

martes, 19 de febrero de 2019



Era sangre en cuerpo frío,
sangre, agua,
que limpia lo sucio,
y saca la raíz
como si nada.
En la piel lacerada
grita la llaga,
la compasión
ropas viejas,
y  luciérnagas opacas
en la noche trágica.
Y se va lejos.
Más lejos.

2
No he de cerrar las puertas,  
porque mi casa es  pequeña.
Y esta boca
sin palabras sagradas la quema,
como si nada sucediera.

Ese vestigio de flores secas
en la hora de mi cena
lo boté lejos.
Hedor que me sube por las piernas
como beso echado al aire
por un desconocido.

La noche es una loba,
una madre loca, una abuela represora,
una tía soltera 
ensimismada.
¿Adónde puedo ir a esta hora?
los cines están cerrados,
¿dónde me pondré los talismanes para que el glacial
se meta en mi boca
y no ser pecado?, 
como me enseñaron las monjas
a matar esta serpiente
que se mete por mis flancos,
y luego, mira quisquillosa y ordinaria
otras partes menos floridas y tremedales
que me invitan abriéndose a la luz de Monet.
Ese gran iluso que pinta el aire bajo el sol.

Yo no quiero historias que avergüencen
la hornacina que me hinca,
ni la deshonra me apedree
como si fuera un ser humano una mujer de carne y hueso,
una lánguida espuma
que la haga pan fresco

y que sea devorada. No.

viernes, 9 de noviembre de 2018

LECTURA EN CECS VALDIVIA PRESENTACIÓN EN FESTIVAL CAUDAL DEL LIBRO INDEPENDIENTE



En la ruta
los dejé llorar
sin detenerme.
Parecían arbustos deshechos
por el viento
un pedregal 
donde rompió mi pecho
la misma arboladura de mi pasado.
Me alcanza 
a quijadas
arrastrándome. 
Con lloriqueo 
alma en pena
en boca abierta 
maúlla también el gato
en las manos rotas en la grieta vociferante
dónde enterraron el cabello las gafas negras
y la dentadura postiza. 
Y la leche se me enfría
me voy al mismo túmulo
anochecida
descansando del sol
de los días fugaces
de las noches insomnes
las últimas voces autoritarias
el rumor.









Agradezco la invitación de Caudal  Festival del  Libro Independiente de Valdivia por los organizadores,  su amable invitación a mi poesía,  los escritores y gestores culturales  Pedro Tapia y María José Cabezón. 

viernes, 26 de octubre de 2018

HUELLAS DE PÁJAROS


Si no levanto mi voz es porque no quiero ensordecer a los pájaros,
ni al nítido pitido del viento que  sucede a tu cabello
ni a tus manos como el agua que dejan limpia la carne que tocas,
así acaricias las rocas a la distancia
y al beso en mi pubis que te arrastra al mar.

Yo era rebaño cansado 
que se echó a beber en los escaños
a la ordeña,
a la hojarasca del hambre.


Entre  árboles pequeños
sombreando a la majada, 
salieran las estrellas
en un intento de suicidio,

con la sábana y tu cuerpo
pintado en ella
abrazada a tus huesos
oyéndote el clavel
cuando dormías
en el pavimento,
huellas de pájaros enfermos
pájaros en el cabello 
que volaban
y el grito de un velero


con roca y movimiento,
nadando entre las cruces
que flotaban  y lentamente audaz
como una tortuga. 

jueves, 18 de octubre de 2018

EROSIONADA



Mis labios tienen  poros escritos con mi lengua
en la estatura de un roble
con mil quinientos relámpagos que gritan dentro de mí.

En qué idioma cantó la desgracia una puerta sin pintar
un velo sin lavar una ventana
la única  palabra que me llama
entre victorias ajenas y un susurro de hojas
amarillas cayendo al suelo

Ensombrecido rostro de otoño
su mano en mi muslo
abanicó Moisés su cola cerca de las gallinas
y emergió de nuevo 
en el ruedo del patio

Se oían palabras sin gotas de rocío ni harina salpicada
solo una nube despedazada en el cielo
que me asaltara con su gran cuerpo al mío
como un árbol cargado
hasta que supe su nombre
Moisés como mi perro.

Le grité una insolencia, hasta mañana me dijo
albergaremos hijos nuevos y un pan eterno

Hasta mañana, respondí
  y huí. 
... 
Construí mi casa con  olores antiguos
de una sierpe bíblica
no tengo más imágenes en el espejo
porque soy la cruz vieja
la de plata de mi bolsillo
y los órganos  me descuajaron en  primavera
por los que quisieron admirarme

Yo no tengo una leve sombra colgando en el parrón
ni en el espejo la austera camisa que dejé  de bordar
antes de encontrarnos en el mundo

Soy el vetusto almidón con lo que  mi abuela
planchaba con su dedo hacia atrás
me mandó a servirte
a encajar los vasos a los cajones
a ordenar la mesa
el patio y el closet
con la ruda carcajada que no agradaba
que yo divulgara el placer de las estrías
de la guagua
la piel demacrada
y las ollas que lavaba para brillar como esposa

Así vuelo de mi turno al tuyo con una flor
cada primero de noviembre

Tú demoras
pero yo estoy mirando el naranjal de tu sombra
tu camino metido en mi propia sombra
porque me alegra cuando el ave de ese árbol me sigue
con tus ojos que quisieran atravesar mi malestar y esa boca
me enciende y me amenaza
por eso apúrate
que ya el aire está enfriándose


La colcha entre los dientes
como un picaflor se amordaza en mí 
y la trenza en mis labios 
como una endiablada red palpándome
los muslos 
mi lengua 
y el plumaje de una frente vacía se acelera
en tu torso ansioso y son mis rodillas las que suben en tu cuello
como un avión despegando y vuelve

al aterrizaje hozando la piel
de tu recorrido
tu espalda  tus montículos de luz de tu axila
y la convulsión de los mares de mi carne se desvanece
y perece en descanso luego de digerir la gárgola,
y el desayuno ya viene con sus galletitas rebosantes
de mermelada.  

miércoles, 15 de agosto de 2018

EL JARDÍN DE MI HERMANA


la luna desarma el sueño del mar
por las córneas deshechas
se viste de payaso 
y paga las cuentas del collar
de Mathilde 
con su cuerpo y su seducción
inevitable,
(embalsamaría a su perro para no darle alimento, me dijo,)
y ahora gotea mi ventana en mi colcha 
con su polvo en mi pubis
y no creerá en su testimonio

hasta encontrarla. 



nube

Wordle: Bethany A
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DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO

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