viernes, 27 de julio de 2018

YO TAMBIÉN FORMÉ EL OCÉANO




Yo también formé el océano
Era roca 
boya  alga 
ancla antigua 
No importaban los remilgos afeaban nuestros cuerpos
que los pinos de la orilla nos trajeran bonanzas
con sus ramas mágicas 
enlazadas al agua como a un callejón

Suda el sol en la vereda
una verde poza
nutre la hiedra de la sed
y esquilma la tierra y el viento 
en la noche de pájaros  


Ella está cansada
la greda de sus ojos
amortigua la piel de la ciudad
Dejó crecer el pelo 
y abandonó a sus habitantes
la ciega envergadura de tener apenas
edad para volar 

Dejó la madriguera,  
la batalla que lidió con lágrimas
cuando salía a trabajar
acometida de una cinta fresca
libre rosa de los vientos que se dejó callar 
en el camino grato 
y llegó a su destino. 

viernes, 23 de marzo de 2018

MARZO DORADO 2018



de Las Pirámides del Aire

¿Donde estás?
aquí sigue la noche sin hierbajos que me inmolen
ni hagan perder mi tiempo
ladridos que me llegan
desde lejos 
cuando estaba perdida entre disparos
y cometas colgados de los cables
y algunos pájaros

Yo soy la noche
Nadie ve el rosal
Engendro hijos inmaculados 
redundan en lo mismo y apenan comen

Yo soy la noche con su estrella abanicando
la inmensidad a mediodía 
agujereados labios de niña 
silueta desnuda en la cama
para adornar la habitación 

Siempre fui consciente de este albur 
con ruidos de mar
luciérnagas que me picotean
para no dejar mi nombre en la calle
ni sus tribulaciones

Me llamas al móvil
Hay una bandera en el fondo de mi trago

Luces que en mi infancia eran el miedo 
tomada de mi madre perdida en sus ideas 

Frío añil imagen de casas lejanas 
perdida en su mano nerviosa 

Y en la sartén cuezo mis huevos
digiero rápidamente  se caen mis paños

Tengo cadenas enlazadas a mis pies
como lagartos

Detrás de mí el tiempo
una espina 
gesto marcado a los pies de mi cama 

Caravana de hormigas 
acumuladas al borde 

Esto es perder el encanto
la ilusión y dispararle al frío. 

...

Él amaba el invierno y los zorzales tullidos
con su plumaje claro en su casa tranquilo 
con el rumor de esos pájaros

Sentir que abre y cierra la puerta de fierro
golpeando
y al mismo tiempo vuelan las aves al cielo

Jalonada a la sábana abrí el corazón
como quien abre una cama
y con el viento en el árbol sombrío
sus frutos cayeron 
Hay algo de mí que tú recuerdas
en tu mejor floración
ningún hueso impidió que la soledad  construyera un nido vacío
y separarnos luego del viaje a Frankfurt  ich lieve dich nada más
el sol en sus ojos de nieve. 

Te desnudaste y yo hice lo mío  
el mundo seguía su órbita
antes de la quebrazón
la copa llena  la bebí sintiéndote adentro
un sorbo cansa la mandíbula  la noche se apaga en el farol
y me dormí  sabiendo que no ibas a volver

Huele mis huesos aun arden 
con mi infancia todavía
está noche enmarañada a mi cuerpo

con el deseo de un animal.

jueves, 22 de marzo de 2018

ME CORTÉ UNA FLOR DEL PECHO POR DESOLACIÓN



ANCIANA…
Dejó su bengala,
sus evocaciones,
del picaflor su martirio,
el sarro entre sus dientes
y bendijo la jaula.

Bromeaba el torso azul,
sus bolsillos,
su caleidoscopio que tradujo su depresión,
los rencores de los asientos vacíos
les dejaron arrugas rojas
en el terciopelo de su cara.

La contemplación es interna  y peligrosa.

Una tarde espoleada,  
que desvaneciera
en la penumbra una mirada,
en la tantísima esmirriada anciana
que camina con bolsas
y sus piernas mordiendo la vereda
como apacible enemiga.



Siempre nos llamamos querida amiga,  en comunicación en nuestras actividades,   en la poesía y el ensayo y tu gestión cultural.  Te agradezco siempre tu apoyo y cooperación en mis lecturas. Muchas gracias Myriam.

He aquí, la presentación de MYRIAM ITURRA AMPUERO quién organizó la lectura y mi presentación en la Quinta región de Valparaíso. 

 Myriam Iturra Ampuero (Viña del Mar 1951), profesora de estado en Historia y Geografía, Licenciada en Educación, Administradora Educacional, escritora, Valparaíso, Chile.
Soy, como todos, el resultado de mis genes y de mis experiencias, mi padre escribía versos y dibujaba, sus hermanas también escribían poesía a la luz de los bellos campos de mi tierra;  mi madre, una profesora que hizo de la lectura su pasión; yo, profesora de Historia y de Religión, devoro libros de historia, mitología, metafísica y poesía, disfruto investigar y escribir ensayos y otros géneros que me permitan rescatar la memoria histórica.  Pero sobretodo, soy amante de la poesía, de manera que ella y yo nos reescribimos constantemente.  Creo, como sostuvo Percy Bysshe Shelley, que “Todos los poetas del pasado, todos los poetas del presente y todos los poetas del futuro, tan sólo escriben un fragmento, un episodio de un gran poema colectivo que escriben todos los hombres”. Y quise ser parte de este poema universal, los poetas que amo del ayer y del hoy, me enseñaron a amar la poesía, a disfrutar cada verso, a descubrir su belleza y el mensaje que se esconde en ellos para ser develado, casi como una revelación mística.  Quiero, como Hölderlin nos enseñó, habitar poéticamente esta tierra.  Por eso, la poesía es para mí la forma de mirar el mundo en toda su fealdad y su belleza, el macro y el micro cosmos, lo que me circunda y lo que anida en mi interior.  Ante los sentimientos, las sensaciones, las emociones, los sueños, las vivencias, me vuelco en una hoja en blanco, sin saber si las palabras y su constructo final tienen o no algún valor poético,  porque, citando a Borges, sólo me interesa ir “pintando la inquietud de la flor y repartiendo la evidencia de los pétalos de la rosa”. 

domingo, 16 de abril de 2017

EL TIFÓN ARRASÓ CON LAS GUINDAS



contemplamos la luz oscura del vecindario,
las gárgolas antiguas del edificio,
el níquel del agua que gozas como el friso emotivo de una canción,
cuando las urracas se sientan sin ti y dejas que ese silencio quede afuera, 
dejemos la hierba vuele por nuestra nariz
y el mar al fondo,
el cuervo atesora su sonido y su garra,
miradas  hambreadas sin estrellas, las nuestras, 
y mi vestido se levanta, 

el paso denso de una tarde de enero
con los cántaros secos, 
en el mismo lugar de la nieve pasada,
respira y sonríe a la gente,
crepita el calor en una hoja seca,
y redunda así en todos los lugares la existencia
enredándose en un tronco
cuando deja que los vientos resbalen
por el tiempo y  los guijarros en los pantalones
de un varón encendido
en la pradera endomingada 
reverdeciendo al agua que se empoza en la cuneta.

en carne viva
surgí de una honda piedra
y los maníes desparramados me atragantaron,  con el ferviente retrato
y los músculos dejan reflejos en el torrentoso cristalizado
donde me van creciendo ramas para darte sombra.

una manzana se escabulla entre las manos
en la distancia y los caníbales que somos
sin hablar,   
zánganos santos que duermen,
los tontuelos del garaje prendido
y el  holgazán que duerme en el balcón.
esos somos.

dejo en ti el pensamiento,
la dieta de los responsables,
el humor del vidrio sobre los tejados,
y yo absorbiendo los acantilados.

el río cae como una montaña líquida
con el corazón triste de que se vaya perdiendo
en el infinito acuoso de unos cuerpos podridos
y amarrados al viento que vuela debajo
de algas y escalas de fierros,

cuando los trenes corrían a destajo
sobre los trigales
sobre los brazos de las madres
que lloraban con la luz apagada de la boca
y la lengua estila vísceras
que también lloran.

una ventana es un cuadro del cielo
oliendo a gargantillas menudas
con olor a cebolla
y un huerto estéril hace tiempo cantando

la pena  en los garitos sucios
y atrasados minutos de goce
sobre la estancia de gaviotas
sobre la espuma que aún huelo.  
la velocidad del ratón fue mi pérdida
la diadema rota entre los dedos de los pies,
y la caricia quemándose en un tarro con pintura
y ojos flotando
y tú,  flotando como un pez gracioso.


redime mi tensión como la angélica mujer que fui
los únicos hombres de mi vida sirvieron para tomar el vuelo
en la agencia elegante donde servían el fino trago,
y los comensales me siguieron,
los fracs fucsias y amarillos de los pedantes ladrones
luciéndose así en el funeral del hermano,
la corbata amarilla manchada de sangre,
de semen quizás, y un hombre vacío de tierra
mortuoria.
te busco por la casa rondando hasta las moscas
con tu dejo persiguiéndome a estas horas,
duerme el mundo como bestia cansada de ilusión,
así es la ciudad donde crecimos,
y el arcoíris durmió en nuestros ojos
en la lindísima colina donde te busco
hasta hoy,
pues nuestra infancia es la nimia redondez de nuestros sueños,
sé que el lazó nos dejó sueltos
y que estamos buscándonos en las fotografías
como allí yo te recuerdo y te busco entre los presos,
y en otros lugares de la infancia
que solo sirven para llorar.
el lloro de un treile sonámbulo
me aprieta el corazón de lástima,
yo no tengo plumas para acariciar
ni entono la cola del huevo
de felicidad.
el tiempo corre como un cepillo el pelaje de una gata
la desperdicia y se confunde
me deja sin ganas de nada,
ni siquiera el calefactor porque nada es seguro,
ni siquiera el sol de la ventana que da sobre los chales
que pueden generar  una bendición permanente
pero no, tú eres solo un cuadro gris pegado a la muralla.
...
me talla como un falo de escayola
en la distancia añil de un horizonte pegado al cielo,
me enreda entre espinosas glándulas,
me mira con la unción de incienso,
no vaya a equivocarse,
soy la leve grasa del sayo, 
el aroma de la cocina de los diáconos
para volver a ser una despiadada servidora
y envenenarte la cena.
déjame el deseo como un escudo,
un volantín de plástico que chorrea lluvia
sin pájaros,  
una decena de admiradores me hablan
sonriendo,
un cotiledón de un tronquito que se come
el alacrán enfermo me llama la atención,
déjame cualquier deseo,
a esta edad que de balde me desvisto.

miércoles, 22 de marzo de 2017

fragmentos de Noviembre por amor y placer


Ella separó el mazo de naipes con los dedos trémulos, 
los arrinconó avergonzada entre las sillas de tafetán y las guirnaldas agitándose
como un arcoíris
y se desmoronó,
ya albergaba la bala en su esternón,
un bolero áspid de preguntas sin respuestas,
solo reproches nublados que aún no llovían.  

domingo, 5 de febrero de 2017


fulge el átomo
que mi nariz parió como un canario
con su crisálida colgando
y su gen tiritando como una estrella agónica
succionando sus mocos.
expira alguien,
dejó sin queja el mundo.
empuñadura de metal caliente de niños viejos
colgándose  de unas faldas solitarias,
diademas ennegrecidas por el fuego
por un amor posesivo quemando
como el sol que da vida,
que da muerte también.

nube

Wordle: Bethany A

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DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO

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