Mis labios tienen poros escritos con mi lengua
en la estatura de un roble
con mil quinientos relámpagos que gritan dentro de mí.
…
En qué idioma cantó la desgracia una puerta sin
pintar
un velo sin lavar una ventana
la única palabra que me llama
entre victorias ajenas y un susurro de hojas
amarillas cayendo al suelo
amarillas cayendo al suelo
Ensombrecido rostro de otoño
su mano en mi muslo
abanicó Moisés su cola cerca de las gallinas
y emergió de nuevo
en el ruedo del patio
en el ruedo del patio
Se oían palabras sin gotas de rocío ni harina
salpicada
solo una nube despedazada en el cielo
que me asaltara con su gran cuerpo al mío
como un árbol cargado
hasta que supe su nombre
Moisés como mi perro.
Le grité una insolencia, hasta mañana me dijo
albergaremos hijos nuevos y un pan eterno
Hasta mañana, respondí
y huí.
y huí.
...
Construí mi casa con olores antiguos
de una sierpe bíblica
no tengo más imágenes en el espejo
porque soy la cruz vieja
la de plata de mi bolsillo
y los órganos me descuajaron en primavera
por los que quisieron admirarme
Yo no tengo una leve sombra colgando en el parrón
ni en el espejo la austera camisa que dejé de bordar
antes de encontrarnos en el mundo
Soy el vetusto almidón con lo que mi abuela
planchaba con su dedo hacia atrás
me mandó a servirte
a encajar los vasos a los cajones
a ordenar la mesa
el patio y el closet
el patio y el closet
con la ruda carcajada que no agradaba
que yo divulgara el placer de las estrías
de la guagua
la piel demacrada
la piel demacrada
y las ollas que lavaba para brillar como esposa
Así vuelo de mi turno al tuyo con una flor
cada primero de noviembre
Tú demoras
pero yo estoy mirando el naranjal de tu sombra
tu camino metido en mi propia sombra
porque me alegra cuando el ave de ese árbol me sigue
con tus ojos que quisieran atravesar mi malestar y esa
boca
me enciende y me amenaza
por eso apúrate
que ya el aire está enfriándose
La
colcha entre los dientes
como
un picaflor se amordaza en mí
y la trenza en mis labios
como una endiablada red palpándome
los muslos
mi lengua
y el plumaje de una frente vacía se acelera
mi lengua
y el plumaje de una frente vacía se acelera
en tu torso ansioso y son mis rodillas las que suben
en tu cuello
como un avión despegando y vuelve
al aterrizaje hozando la piel
de tu recorrido
tu espalda tus montículos de luz de tu axila
y la convulsión de los mares de mi carne se desvanece
y perece en descanso luego de digerir la gárgola,
y el desayuno ya viene con sus galletitas rebosantes
de mermelada.
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