Me detuvo abruptamente y dejé el volante, un trozo de hielo golpeó el parabrisas y me quedé
mirándole. Bello como una tarde, como
una colcha roja y un cenicero limpio. Lo
dejé que hablara como un palomo, negro recién bañado y su perfume me hizo
estornudar, bamboleaba una pluma en su hombro, en su mentón un viso cálido. Me
quedé un rato interminable que duró
unos segundos, me invitó a cenar. Y
nos fuimos entre los árboles cuando la luna quedó puesta encima de sus copas.
domingo, 8 de enero de 2017
lunes, 19 de diciembre de 2016
RESEÑA DE MI LIBRO CAMILLE - PROF. JIMY RUÍZ VEGA
Locura y amor
Hay libros de poesía que sirven al autor para desprenderse de unos poemas que ha ido componiendo a lo largo de un tiempo, y que este recopila, a manera de antología, libros que, parafraseando al escritor Javier Marías, se escriben sin brújula. Pero los hay concebidos desde el principio con una temática muy concreta, como es el caso del que ahora nos ocupa. Se trata de Camille (1864-1943) de la autora chilena Ana Rosa Bustamante, gracias al patrocinio de Conarte y editado en septiembre de este año por Ediciones Kultrún.
El libro está dedicado a glosar la figura de Camille Claudel, en el sentido musical de la palabra glosa: variación libre sobre un tema. Que el lector que se enfrente a este poemario no vaya a buscar en él una biografía de Camille, sino una serie de acercamientos a su figura, de interpretaciones libres sobre sus estados de ánimo, sus emociones y sentimientos interiorizados.
Camille Claudel era hermana del célebre poeta francés Paul Claudel. Fue una artista libre y apasionada que se dedicó en cuerpo y alma a la escultura y se convirtió en modelo y musa de Auguste Rodin. Su obra fue altamente valorada en los ambientes parisinos. Pro pronto cayó en una serie de crisis nerviosas que la llevaron a un sanatorio y, posteriormente, a un manicomio del que nunca más saldría.
La obra de Bustamante, compuesta por sesenta y un poemas de extensión desigual en versos de métrica libre, contiene momentos encendidos y apagados de la vida apesadumbrada de la escultora. Los poemas son todos de origen onírico, surrealistas y de una fuerza que nos aproxima al mundo tortuoso por el que se desenvolvió la artista: “Vomito polvo./ Un túnel abandonado y su esplendor por los lados, / esa atrevida oscuridad...” Más adelante habla de sus condiciones de trabajo: “Los hilos dorados de mi falda sin cuarto de lujo/ sin sueño ni posesión que lucir en público / ni ceremonia, ...” y de su obra misma afirma: “En ellos quedó mi vida, / sus artimañas, sus cabezas, / y no encuentran una fosa común.”
El amor, por otra parte, encuentra su expresión más desolada en el poema El beso de mármol, donde la autora, mediante la voz de Camille hablando de las sensaciones que esta siente cuando su amante sube la escalera, se va acercando hasta el goce carnal, hasta que ella queda rendida a “tu forma de esculpir el beso en mármol, / y rendir la rosa en la leche.”
En los versos finales la decrepitud de Camille se hace presente en el poema Cabello gris: “Cabello gris / tengo sueño”, o el el titulado En mi encierro: “En mi encierro palpo tu mentón, / lo contemplo en la edad madura de mi bronce / …/ y no sales del abismo aún, donde me tienes,...” Como un testamento de la escultora se puede leer el poema que pone cierre al libro: “Nunca mi bronce al mercader ni al artista / nunca la huella de nuestros cuerpos en la materia moldeados /.../ quién más que yo recordará que nací para siempre, / una mujer entre luces de otra oscuridad, / otro mar en el mar.”
Ana Rosa Bustamante firma un libro hermoso y sentido que encarna, desde su visión poética, el universo anhelado y la triste realidad de una vida artística malograda, como lo fue la de Camille Claudel, una mujer que vivió en la más extrema soledad y que merecía algo más que el abandono y el olvido.
El Fescambre: Locura y amor
El Fescambre: Locura y amor: Hay libros de poesía que sirven al autor para desprenderse de unos poemas que ha ido componiendo a lo largo de un tiempo, y que este reco...
domingo, 11 de diciembre de 2016
El último trago de esta copa que no está rota,
ni te embarga mi mirada como un par de palomas tristes, ni está la amiga de
mi alma, la que escucha y habla y habla para que yo deje la idea de llamar a tu
casa, o apagar la luz para acariciarme en tu nombre. Enciendo una vela para acariciar con la flama
azul el enorme vacío donde guardo lo que me cabe, tus feroces palabras que dijimos la
última vez que me vestía, luego de aquella noche con los inciensos incrustados, la embolia descabellada, y el sangroso toro que me habló en tu nombre.
(De Mi primer
bikini)
EL
SECRETO DE HEIDI - Luna llena
Cosas
románticas como pintarse el mentón color troncodeárbol
cuando
pase el tiempo, mucho tiempo — un mes— ,
y
Heidi y yo nos perdamos alrededor suya.
Cuando
cada otoño las sílabas de café
delinean
las cuatro esquinas de este mapa,
yerran
su coreografía las tazas del palacio encantado.
Entonces
se desangra la porcelana rica de los vagabundos.
Y
qué niña tan buena soy, porque
incluso
descalza auxilio al príncipe eslavo.
Pero
cuidado, porque todo mi tesoro será negro carbón
al
atenuarse la constelación anaranjada de mi rostro.
Qué
será de mí. Vendas de color violeta que hagan daño
para
quienes marcan su territorio a golpe de talón;
por
favor, los tacones más altos y punzantes
para
quienes reposan con el tobillo entre las nalgas.
Heidi
tiene hambre y me pide lamentarse con espadas,
donde
paralelo y perpendicular fluyan dos y rían uno.
No
sé decirle. Pienso en escribir versos que duelan,
que
te rompan porque no deben decirse — pétrea la placenta— ,
que
hagan espuma cada octubre,
parásitos
para quien me desprecia.
Si
tienes hambre recuerda que la tierra no está quieta,
Heidi,
que los mausoleos se rompen y de todos sale tu abuelo,
que
nos pide el fuego que arde en la garganta
para
encender un pitillo. Si tienes sed, toma y bebe,
llevaba
la palabra luna colgada en mi ombligo,
azul
es la nuez de cada eunuco, azul es el cielo de mi boca,
que
se licua para que Heidi cace mariposas en noviembre,
para
que se unte con merengue y recorran las abejas su túnel.
ELENA MEDEL
Me quisiste cultivar la mirada en tus cimientos baldíos. Que cada hora se nublara junto
a tu idea de la revelación, cada
caricia a tu cuerpo deviniera el beso ligero de despedida, y yo te hice llorar. Me uní a ti porque eras como la tierra y yo el voltaje de un mar arisco. Porque inalcanzable me creaste en tu desvaríos.
OVACIÓN
I
Ella
entró en un carro
adornado
por cruces flores y ropajes
sacrificó
a un gran toro
asustada
corrí a esconder mi cara
El
aplauso unánime del público
hizo
sangrar mis oídos
Debajo
del miedo que me daba el triunfo
guardé
su corona
con
«Sangre y Arena»
Me
convertí en estatua
ojos
al horizonte
húmedos
y fríos
TRIUNFO
de
Simples Placeres
NADIA
PRADO
domingo, 4 de diciembre de 2016
MUÑECA VIVA
Tu
cuerpo
se burla de mis ganas
de
tenerte en mi cuerpo cada noche,
en el árbol que cubre la luna
que arrebata
el alcohol que me culpa,
el alcohol que me culpa,
aire que adormece
y nos mece entre sudores,
hombre y mujer es el amor,
o del mismo sexo,
posesión y estambres,
hombre y mujer es el amor,
o del mismo sexo,
posesión y estambres,
sexo que inventa amores,
sin obras ni razones.
sin obras ni razones.
El aire está caliente este verano.
Y alacio tu cabello
un descuido que sigo
acariciando
el resto del campo entre tus brazos
mis desnudos pechos
que van surgiendo en tu
torso
y tu cuerpo,
el pulso aumentando en
tu cadera,
millón de besos,
no te quiero,
no es más ese huracán
que raudo
va ascendiendo
y no nos volveremos a
ver.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Nunca mayo fue eterno
Busco esa gota
que se desliza por el alambre del tendedero,
esa porción completa que salta y vuelve,
esa radiante cuerpa que me imita,
me viola, me hiere,
me descuartiza ante mi yerta mirada,
me descuartiza ante mi yerta mirada,
y la gente grita, insulta, agrede contra el
desparpajo
de lo cotidiano
de lo cotidiano
del que salta con bolsas, chutea piedras
con sus sandalias roídas.
con sus sandalias roídas.
Y retorno a esta plaza sin aliento,
oyendo sentado y mirando con sus gestos feos
la pobreza de sus vidas.
Busco esa gota, no quiero que me digan que busco la
libertad
que no existe,
cuando esclavos nos han hecho casi en este ventanal
en el que mis brazos se acuestan,
la busco, quedarme envuelto
y terminar mi último cuerpo
y terminar mi último cuerpo
antes que sea demasiado tarde
y me vuelva uno de ellos.
y me vuelva uno de ellos.
Esa gota sobre el alambre me busca,
quiere ser mi universo.
quiere ser mi universo.
Un
tango a la deriva,
con sus pasos sensuales
en mis muslos.
Nada por deber si no hay dinero,
lo que te indique el corazón es más barato
y verdadero
pozo de esta corta vida.
Cuando no existía el dinero y nuestro país
era la familia.
Me sigues con mi
cuerpo cansado
ya perdido,
me ayudas a doblar la vida
me ayudas a doblar la vida
en la sábana sucia de sudor
donde desplumas
donde desplumas
mi trasero virgen,
con la misma visión de partir
y no volver antes del alba,
ser arcaico retráctil,
cambiar de ideas
cambiar de ideas
secreción podrida que se mofa,
mi amargura,
y me arrinconaré en el barro
con el esqueleto que muerde
mi carne
mi carne
pelambre amargo
del pasado que morí.
Y suplican mis
dolores fervientes
que me gritan apasionada,
carroña que hace florecerle a una sombra baldía
un flatulento animal perseguidor
con tranco diurno,
con tranco diurno,
erótica de cuerpos abandonados,
mestiza viajera de grandes países,
tañe a esta hora una campana
entre mis piernas
entre mis piernas
y un diálogo nupcial
comienza a oírse.
comienza a oírse.
Iré
imitando la quebrada
en la escalada vocearé la
telaraña en el erial,
la única ornamentación de mi cabello es la brizna,
pero no voy a
llorar esta vez,
gatos y perros en mi cubil se me asemejan,
me repliego en agua fría,
para decir que sufro,
en un espejo trizado me recorren
en los armarios vacíos,
en la senda expedita,
y me silencia la mordaza de los silenciosos ingenuos,
el abrevadero de los deseosos hace que espere en la
fila
bajo el sol,
deseosos de sangre,
en los páramos donde huyo,
mi cuerpo agrietado que sonríe,
para evitar siempre la tormenta
en la mugre del zorzal asesino que chupa
en la flor la miel del colibrí.
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