miércoles, 22 de marzo de 2017

de El túnel abandonado

ALREDEDOR DE LA MESA
He vuelto a la batahola de un país en llamas donde nací
y mi porvenir creció hasta donde pudo,
y fuimos tantos,
los ilusionados que abrimos los ojos a la luz.

Fuimos padres,  madres, no nos volcamos a la piedad,
quisimos rendirnos al fruto derribado en los bolsillos
surgiera lo que fuera, ya estábamos aquí. 

Y nos amamos en la levedad de ese tiempo,
y con los murmullos de  la carretera y  nuestro hogar,
y las ventanas se han abierto como el pecho nuestro,
sobre las palabras, y alrededor de la mesa
donde conversamos siempre.


2
Esta tarde gris en que los perros ladran como siempre
en la húmeda calle,
salgo a mirar cómo está la vereda,
camino a paso rápido frente a cada casa,
esperando que salgan los vecinos a preguntar por el día.



El frío yergue aquí su único cuadro. 
El café se me enfría.
La ventana está cerrada,  pero los niños se han ido.
La abriré para que entre la luz de los edificios,
allí está la vida de los demás.


3
Le dije que lo iba a esperar.
Y qué hiciste cuándo el autobús se detuvo y yo bajé,
al sostenerme en tu mano,  supe que nunca hablaríamos

de nosotros. 

fragmentos de Noviembre por amor y placer





Yo tampoco tengo fotos de esa vez en la pared,
detrás de una iglesia.
El jugueteo, el manoseo y el muelle,
virgen como fuera.
Llovió sobre la mesa
estornudó la voz
jugaba con retazos
ladraron los perros.
La noche ahí metiéndose a horcajadas
con  su sustento de placer,
ay, cómo te amé.




La negra carretera que cubrimos con zapatos viejos,
la mano enlazada
y la mirada recta al destello de las  luces de los autos,
peligrosas luces,  
marchando leves pasos hacia el peligro, 
acaso hacia  la muerte.

Acezando adoquines, adoloridos y nerviosos,
Íbamos contra el reloj
con su galope fatal.


Hay momentos en que miro las estrellas
como utensilios de marketing,
para vender trozos de cielo.
Si pudiera dibujar entre ellas tu modelado cuerpo,
pero me acuerdo que quedaste lejos bullendo en un sueño que me atraganta,
y me despierto a gritos,
una desazón con una bandera blanca que me cubre la cara y no respiro.


Y allí  los que soñaron y quisieron volcar un barco   lleno de seres humanos.

De Piedra de agua


29
Cuando saco el barro,
mis muslos tiemblan como un coloso
que bebe y come
como si yo fuera el pezón
de la tierra.

Y se me quedan tus cuerpos revoloteando en mi cabeza, que es nido de los gusanos que nos desgastan de incertidumbre,  de misteriosos enjambres que luchan por alcanzar el vigor necesario.
Hay un río que me lleva del cabello sin querer yo seguirlo,  y me devora con sus piedras
y lo que tiran de mí es una concha vacía.

domingo, 5 de febrero de 2017


Quién dice que los hombres y mujeres son santos,
nadie tiene esa estela pulcra naciendo entre los sesos,
nadie bebe el agua pura sin convicción
aunque nada manifieste,
ni una licencia calla en los albergues,
los que nos roba el ciudadano igual se va al cielo con su cruz
en la lengua,
y sangrará hasta el fin de los días de sus nietos y bisnietos y el sol se duerma
y se recuerde en otro sistema

que no hay más santidad que vivir.

domingo, 8 de enero de 2017

Me detuvo abruptamente, dejé el volante, un trozo de hielo golpeó el parabrisas y me quedé mirándole.   Bello como una tarde, como una colcha roja y un cenicero limpio.  Lo dejé que hablara como un palomo negro recién bañado y su perfume me hizo estornudar, bamboleaba una pluma en su hombro, en su mentón un viso cálido. Me quedé,  un rato interminable que duró unos segundos,  y me invitó a cenar. Y nos fuimos entre los árboles cuando la luna quedó puesta encima de sus copas.



ANA MERINO


Adoración nocturna

                                                                   Para Luis Muñoz

Que te devuelvan el tiempo de los lunes
y los hagan festivos en tu agenda
para que la semana no te pese tanto
y puedas sentir los dientes de las calles
mordisquear con ternura
el último tramo del domingo.

Que te devuelvan las horas de los lunes
y las puedas guardar entre las sábanas
para que la ciudad se duerma en tu regazo
y se llenen de ti los que te miran.

Que te traigan el ritmo de los sueños
y los puedas bailar,
que la luz de tu abrazo
se guarde algún secreto.

Que los lunes se aprendan
de memoria tu cuerpo.
Que no le falte nada a tu universo
porque el dios de la noche
el lunes descansó
para esperarte.
De "Compañera de celda" 2006

lunes, 19 de diciembre de 2016

RESEÑA DE MI LIBRO CAMILLE - PROF. JIMY RUÍZ VEGA

Locura y amor

Hay libros de poesía que sirven al autor para desprenderse de unos poemas que ha ido componiendo a lo largo de un tiempo, y que este recopila, a manera de antología, libros que, parafraseando al escritor Javier Marías, se escriben sin brújula. Pero los hay concebidos desde el principio con una temática muy concreta, como es el caso del que ahora nos ocupa. Se trata de Camille (1864-1943) de la autora chilena Ana Rosa Bustamante, gracias al patrocinio de Conarte y editado en septiembre de este año por Ediciones Kultrún.

El libro está dedicado a glosar la figura de Camille Claudel, en el sentido musical de la palabra glosa: variación libre sobre un tema. Que el lector que se enfrente a este poemario no vaya a buscar en él una biografía de Camille, sino una serie de acercamientos a su figura, de interpretaciones libres sobre sus estados de ánimo, sus emociones y sentimientos interiorizados.

Camille Claudel era hermana del célebre poeta francés Paul Claudel. Fue una artista libre y apasionada que se dedicó en cuerpo y alma a la escultura y se convirtió en modelo y musa de Auguste Rodin. Su obra fue altamente valorada en los ambientes parisinos. Pro pronto cayó en una serie de crisis nerviosas que la llevaron a un sanatorio y, posteriormente, a un manicomio del que nunca más saldría.

La obra de Bustamante, compuesta por sesenta y un poemas de extensión desigual en versos de métrica libre, contiene momentos encendidos y apagados de la vida apesadumbrada de la escultora. Los poemas son todos de origen onírico, surrealistas y de una fuerza que nos aproxima al mundo tortuoso por el que se desenvolvió la artista: “Vomito polvo./ Un túnel abandonado y su esplendor por los lados, / esa atrevida oscuridad...” Más adelante habla de sus condiciones de trabajo: “Los hilos dorados de mi falda sin cuarto de lujo/ sin sueño ni posesión que lucir en público / ni ceremonia, ...” y de su obra misma afirma: “En ellos quedó mi vida, / sus artimañas, sus cabezas, / y no encuentran una fosa común.”

El amor, por otra parte, encuentra su expresión más desolada en el poema El beso de mármol, donde la autora, mediante la voz de Camille hablando de las sensaciones que esta siente cuando su amante sube la escalera, se va acercando hasta el goce carnal, hasta que ella queda rendida a “tu forma de esculpir el beso en mármol, / y rendir la rosa en la leche.”

En los versos finales la decrepitud de Camille se hace presente en el poema Cabello gris: “Cabello gris / tengo sueño”, o el el titulado En mi encierro: “En mi encierro palpo tu mentón, / lo contemplo en la edad madura de mi bronce / …/ y no sales del abismo aún, donde me tienes,...” Como un testamento de la escultora se puede leer el poema que pone cierre al libro: “Nunca mi bronce al mercader ni al artista / nunca la huella de nuestros cuerpos en la materia moldeados /.../ quién más que yo recordará que nací para siempre, / una mujer entre luces de otra oscuridad, / otro mar en el mar.”

Ana Rosa Bustamante firma un libro hermoso y sentido que encarna, desde su visión poética, el universo anhelado y la triste realidad de una vida artística malograda, como lo fue la de Camille Claudel, una mujer que vivió en la más extrema soledad y que merecía algo más que el abandono y el olvido.


El Fescambre: Locura y amor

El Fescambre: Locura y amor: Hay libros de poesía que sirven al autor para desprenderse de unos poemas que ha ido componiendo a lo largo de un tiempo, y que este reco...

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DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO

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