martes, 22 de septiembre de 2015

Walt Whitman poeta y enfermero voluntario.


Desde el ondulante océano de la muchedumbre,
llegó suavemente una gota  a mí
murmurando:   te amo,  pronto moriré.
He viajado por largo camino, simplemente para mirarte y tocarte,
porque no podría morir hasta antes mirarte,
porque temía luego perderte.   
Ahora, nos hemos encontrado, 
nos hemos visto,  estamos a salvo.
Retorna en paz al océano, mi amor;
Yo también soy parte de ese océano,  mi amor,  no estamos tan separados.
Mantén el gran círculo, la cohesión después de todo es perfecta ¡
Pero como para mí,  para ti,  el mar irresistible es para separarnos,
como por una hora,   llevándonos diversos, 
pero no puede llevarnos diversos para siempre.
No te impacientes,  en un pequeño espacio,  que los sepas,
saludo al aire, al océano y a la tierra,
cada día hasta ponerse el sol, por tu bien, mi amor. 

Traducción: Ana R. Bustamante M. 
              
               
First published in “Drum Taps,” 1865.  


"Out of the rolling ocean the crowd"

By Walt Whitman
Out of the rolling ocean the crowd came a drop gently to me,
Whispering, I love you, before long I die,

I have travell’d a long way merely to look on you to touch you,

For I could not die till I once look’d on you,
For I fear’d I might afterward lose you.

Now we have met, we have look’d, we are safe,
Return in peace to the ocean my love,
I too am part of that ocean, my love, we are not so much separated,
Behold the great rondure, the cohesion of all, how perfect!
But as for me, for you, the irresistible sea is to separate us,
As for an hour carrying us diverse, yet cannot carry us diverse forever;
Be not impatient – a little space – know you I salute the air, the ocean and the land,
Every day at sundown for your dear sake, my love.





WALT WHITMAN (1819 – 1892)

Walt Whitman cumplió el oficio de enfermero en el Hospital de Washington, DC y  sus momentos de descanso  los empleaba escribiendo sus poesías sobre los heridos y muertos en la Guerra de La Secesión, impactado por estos cruentos hechos en el país a consecuencia de la  guerra civil, escribió su colección de poemas Drum-Taps y en un diario de vida Specimen Days and Collect donde describió sus alienantes experiencias en ese lugar de conflictos civiles,  sin héroes ni arengas que aun recuerdan los gringos en su día de Acción de Gracias. Dos de sus más famosos poemas sobre el presidente Abraham Lincoln cuando florecieron por última vez las lilas de la entrada  y ¡Oh capitán! ¡Mi capitán!”

Crónicas sobre sus enfermos y reflexiones sobre su estado emocional y humano golpeado en ese perioso quedó plasmado a sangre y fuego en las luchas que el dejó en sus escritos en las cartas, diarios, en sus cuadernos personales,  y mucho que quedó esparcido sin publicarse.  Posteriormente fue recopilado todo lo que se encontró con el título de Walt whitman´s Civil War en 1960.  O sea tuvieron que pasar sus buenos años. 

Whitman fue un autodidacta, sin estudios formales de secundaria,  y mientras, se ganaba modestamente la vida como oficinista del gobierno, fue despedido en 1865 debido a su léxico de connotación sexual que empleada en Hojas de hierba. Pasó los últimos años de su vida (1873 – 1892) como un inválido en Camden, Nueva Jersey, falleciendo en 1892.  El poeta no murió ni alcoholizado ni sifilítico como han dicho, solo pobre, no mísero, acogido por un amigo, no sé si sería pareja, tenía un corazón doble.
.
(Crónica de Ana Bustamante). 
 http://enfeps.blogspot.cl/2015/07/walt-whitman-poeta-y-enfermero.html

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Microcuento: En la panadería



Le pregunté a qué hora salía el pan batido.  En diez minutos, me dijo.  Recibió el dinero de otro cliente,   le puso los cinco panes en la bolsa y le entregó el  vuelto. El cliente se despidió.  Quise poner mi pan en la pesa,  pero   bruscamente me dijo: espérese.  Me sentí  molesta,  la miré a los ojos y ella con una mirada invasiva, volvió a decirme que me esperara. Me quedé allí observando los envases y conservas de la estantería. El televisor pequeño, de pantalla plana, seguían transmitiendo el partido. Tomó la bolsa de mis manos, la puso con brusquedad sobre la pesa, y me entregó el vuelto, pero yo no le había pagado.   ¿ No me recuerda?,  me preguntó,  nono la recuerdo, le respondí,  ¿por qué?.   Tomé mi bolsa y me fui, pero en la puerta me tomaron unos policías como si me fuera a arrancar, me pidieron el carnet de identidad,  me registraron, y luego, me dejaron ir.  Antes quise hablar con la mujer que me atendió, tenía la ira contenida, crispada, pero al mirarla vi que entregaba el vuelto a otra persona. Salí de ese lugar imperturbable, pensando quién sería ella, que sospechó de mí. 


(Fragmento de Alumbrado Público)

martes, 15 de septiembre de 2015

He estado pensando escribir directamente en mi blog, para hacerlo más dinámico y natural.  Como me gusta mucho a hablar, pero no quiero aburrir, escribiré acá todo lo que se me pase por la mente, al menos casi todo.  Además, subiré mis textos poéticos, mis reflexiones, mis microcuentos, no los largos, y mis traducciones, comentarios de poetas y escritores que encuentro en la red y que me gustan, otros que no conocía, etc.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Caja de sorpresa o no voy a hablar de tempestades.



No quiero hablar de tempestades ni  salvajes mascotas
que fuiste a buscar a lugares exóticos sin mí,
no quiero saber de tus rencores,
ni de tu pena,
ni de tu huerfanía.
No hay compasión para un hombre que lo ha tenido todo,
y yo me fugué con la ropa ardiendo.
Bajé los peldaños tal cual los subí cuando llegué a la punta de la torre,
y de allí te divisé entre jardines y palacios.
En la eterna ciudad y sus arcos triunfantes.
No voy a hablar de vientos ni huracanes.
Porque el diario vivir que me espera es inmenso placer.
No quiero hablar de tempestades,
hay quietud en el cáliz amarillo,
y este dulce azul nos sobrepasa,
Callemos un rato.
Abriré la caja de sorpresa
que amarraste tan bien.

viernes, 4 de septiembre de 2015



                                  Fotografía de Sarah Ann Loreth

Duro  terreno el de las  aves
que sobrevuelan la calle
donde alojo
cerca de las vegas y  la sombra,
y el  viento llega al otro lado, 
vagamente,
me ampara me ordena
a  otras vegas,
a otras sombras,
a otras calles blandas,

y no digo nada en la incipiente maraña
de mis deseos,

luz de la piedras que salto
de rama en rama
de brillo en piedra, 

que a lomo de nadie recorro
hasta alcanzarte y tocarte
y paciente
reivindicarte,
saberte libre
como el aire que me lleva a ti, 

y dejo que se levante el vapor
en las aguas enmohecidas

y allí te contemplo
en tu arboleda que trasiega la soleada hierba
del viento y la sombra
en la calle
volando volando
en tu apariencia
a la que voy.  

nube

Wordle: Bethany A
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DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO

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