viernes, 29 de julio de 2011

No,
nada,
es sonido,
 sólo mi  sonido,

mutis terco,
luminosa entrada,
gemido o palabra,
trecho o silencio,

destellar,        aprender la muerte,
dormirnos en la memoria fragmentada
esto de sabernos que no más carne

óyeme, tócame,       modera mi sangre.

El aire,
acaso,
se terminara entre ruinas,

no seré cuerpo en ti,     no serás cuerpo en mí,

entonces,    
                           acaso,  
                                                     nada.

Oscuridad,
grácil muchacho,    riña,     tocarte avergonzada,

sobre la intimidad se martiriza,

saliva cada pezón      sáciate
allí entre voces distorsionadas.


Impostores del día,
 fingidores frustrados,

enardecidos los dos
 lejos uno del otro,
soñar duele.

Estrangúlame vigoroso,

caliente,

en fin,
en polvos plácidos

la huida,

          ¡  ahora  ¡

miércoles, 27 de julio de 2011

Lapsus...

Ansiosamente, siempre ansiosamente, escuchando las cabezas desesperadas de tanto extraño decadente en mi corazón que se deshace haciendo pedazos el mundo, ese mundo lejano, extraño para mí, y yo debo reconstruirlo para mi solaz, cuando digo solaz no digo alegría sino solamente un sosiego que me permita sobrevivir serenamente, no liberar las emociones, para lucir ante otros mis satisfacciones, por temor a mostrar mis fantasmas, sólo quiero nacer y nacer más para encender soles, fuego que me queme no para morir calcinada sino para encontrar que la vida consumió lo que quiso de mí y la muerte me sorprenda vacía, ya no haya nada que sacar, que vaciar, que soportar, porque tampoco puedo decir sufrir, porque sufrir es también saciarse envuelta en la tierra. 

sábado, 23 de julio de 2011

Lapsus cálami I



En este momento, serena y ensimismada, me complace esta resolana de los días de invierno que suele instalarse en Valdivia.  Remonto la memoria a las temporadas en Antofagasta cuando  solíamos recibir en el Aeropuerto de Cerro Moreno a algún pariente.  Pequeña y aislada entre mayores en el taxi, atenta a los gestos de júbilo y a los parlamentos comprensibles a mi edad  que carecían de importancia en su contexto y siendo hoy  la sonoridad de las palabras lo que evoco y  la algarabía que disfrutaba silenciosamente, formando un paisaje visual, de colores pardos, sensorial de tiernos ritmos y oídos a ese instante donde más importante era la permanencia de la situación que el destino del transporte y el recibimiento de aquel familiar. 

martes, 12 de julio de 2011

A tientas


En el trasiego de la ciudad concurre cada mañana  a cumplir sus labores diarias.  En la tarde vuelve fatigado y sin optimismo a su casa,   anhela cambios,  lugares nuevos,  gestos amistosos, pero no es así.  Sabe que nada de lo que sueña será realizable,  se hace enemigo de su memoria y su imaginación, pues esta  lo traiciona como si ángeles se burlaran de él mostrándole brillantes caminos.   Envejece,  lo sabe,  y reflexiona con afán sobre sus proyectos, culpa a un destino, quizás a un dios, pero  el no quiere morir.  Está cansado de estar rodeado  de carencias  y actitudes exigentes.   Se ha paseado en  los moles,  en supermercados, las  tiendas  y allí se anima, recupera la confianza y su optimismo, obnubila  su existencia, pero al volver a su habitación vuelve a sumergirse en su soledad hasta la hora de dormir.

nube

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DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO

DAVID FERNANDO DUKE - PINTOR SALVADOREÑO
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